Sahara Occidental


Historia

El Sáhara Occidental no ha sido nunca una nación en el sentido moderno del término. Parece ser que los fenicios establecieron colonias en la costa del actual Sáhara Occidental en la época de Hannon el Navegante, pero se desvanecieron sin dejar rastro.

La creciente desertización del desierto del Sáhara, anterior a la introducción del camello (principios del primer milenio) causó el práctico aislamiento de la región. La introducción del camello supuso una revolución en las comunicaciones a través del desierto, de modo que el territorio del actual Sáhara Occidental se convirtió en parte de una de las principales rutas de comercio del mundo, trasportando sal y oro entre el norte de África y África occidental.

Remontándonos a épocas prehistóricas, como es de rigor al comenzar este breve análisis histórico, ya tenemos noticias acerca de la ocupación del hombre, tal y como lo reflejan las pinturas rupestres pertenecientes al Neolítico encontradas en Sáhara Occidental.

Dada su característica geografía, ya desde este periodo se habla de Sáhara con independencia al resto de los países del norte de África. Sus grabados, arquitectura funeraria y objetos del Neolítico así lo documentan.

La región de Saguia El Hamra fue la primera en recibir las oleadas de emigrantes. Así, los sanhaja, pueblo antecesor de los que luego serían los bereberes, emigraron desde el norte hacia el noroeste del continente, expulsando a su paso hacia el sur a la población negra que vivía en el Sáhara, hasta que llegaron a ocupar todo el territorio, mediante un lento proceso que abarcó aproximadamente 1000 años.

Igualmente, y tras un largo proceso, estos pueblos acabaron por cambiar su modo de vida, haciéndose nómadas con el tiempo. Aproximadamente en el s.III d.C. los bereberes comenzaron a trasladarse frecuentemente, siempre en busca de pasto para sus ganados. Es en esta misma época cuando se delimitan las fronteras entre la zona sedentaria, al norte de Draa y el tipo de vida nómada que se lleva a cabo en el sur.


El islam

La conversión al Islam llegó, para los habitantes de Sáhara, en el s.VIII, aunque si bien dicha islamización no era muy fuerte. En esta época todos los países vecinos ya habían recibido esta nueva fé, que Sáhara Occidental se resistía a aceptar, aunque fue finalmente en el s.XI cuando se llegó a consolidar esta adhesión al Islam. Dicha consolidación se produjo gracias a Abdallah Ibn Yacin quien, al mando de las tropas almorávides, llevó a cabo la invasión del norte de África: Malí, Mauritania, Marruecos y Argelia, hasta llegar al sur de España. Mientras, se produjeron una serie de conflictos entre la confederación almorávide que hicieron que se dividiesen.

Una gran parte de los bereberes se dirigió a Marruecos, fundando Marraquech y adoptando un nuevo tipo de vida, mientras que otros se dirigieron al sur.

En el s. XIII Sáhara fue ocupada por un pueblo árabe beduino, los Beni Hassan, procedentes del Yemen, quienes expulsaron a todos los que encontraron hasta encontar a los Sanhaja, con quienes acabaron fusionándose después de bastantes enfrentamientos. Es a partir de esta fusión de pueblos de donde Sáhara Occidental queda ya arabizado y se tiene la idea que proviene el pueblo que hoy conocemos como saharaui.

Entre los siglos XIII y XVI, los habitantes del Sáhara Occidental se movían a través del desierto por rutas más o menos regulares y no conocían ni fronteras ni ningun poder por encima de ellos.


Formación de tribus y clases sociales

A la zona de Saguia el- Hamra llegan, en el s.XVI, distintos grupos de místicos que buscan la santificación por medio de la oración y la soledad. La zona será desde entonces conocida como Tierra de Santos por todos los musulmanes del Africa noroccidental. Los más destacados se distinguen, con sus familias, del resto de los grupos bereberes. Sid Ahmed el Ergueib es Padre de los Erguibat; Sid Ahmed el Arosi, de los Arosien; Sid Ahmed Bo Gambor de los Uld Tidrarin.

La situación conllevará que, en el s.XVII, tanto los descendientes de los almorávides como los del resto de las tribus van a la lucha por la supremacía de poder, produciéndose así la guerra de Chaad Bubba, en la que son aplastados los primeros y se les anula su condición de guerreros. Tras esta batalla se crea un orden social que permanece hasta ahora.

En dicho orden encontramos, en la cúspide, los chorfa (descendientes del Profeta) cuya santidad de origen les protege de posibles ataques por otras tribus; debajo los arab, guerreros vencedores que se establecen en las zonas de pastos, y los zuaia, vencidos, dedicados desde ese instante al estudio y a la meditación religiosa y habitantes del Tiris. Los vencidos se establecen en las zonas de nomadeo.El tercer escalón está compuesto por znaga, tributarios de otros pueblos, últimos descendientes de los zenetas, malemin, artesanos y descendientes de judíos. Los tributarios se sitúan en la costa, considerada la parte mnos valiosa del país. Por último, se encuentran los haratin, libertos, y esclavos.

Con esta distribución, todo el territorio queda en equilibrio y cada tribu queda establecida así como un pequeño estado. Entre ellas hay simpatías y recelos, pero, en el caso de problemas externos, todas se unían para hacer frente al enemigo común. Del mismo modo, todas reconocen un límite común, el Jat al-Jaof (línea de peligro), que coincide casi con exactitud con la frontera natural del territorio, y exactamente con la frontera cultural.

 

El Sáhara español

La región situada entre el cabo Bojador y el cabo Blanco fue reclamada por España en 1884, durante la Conferencia de Berlín.

La presencia española en el Sahara Occidental, de forma relativamente estable, se remonta a finales del siglo XIX con la ocupación de Río de Oro en el año 1884. En 1885 comenzó la construcción de Villa Cisneros (actual Dajla) y el establecimiento de factorías en Río de Oro y Bahía Blanca. Sin embargo, habrá que esperar a la década de los treinta para que la colonización del territorio comience a hacerse efectiva, al extenderse a lo largo y ancho de la zona de soberanía española, que hasta esos momentos había limitado su presencia colonial a escasos puntos costeros.

Este proceso de ampliación efectiva comienza en 1934 con la ocupación de Smara, la ciudad que a finales del XIX fundó Ma el Ainin, personaje de gran influencia religiosa y política entre los saharauis y abanderado en la lucha contra la presencia francesa en Marruecos y Mauritania. También en ese año se produjo la toma por parte del Coronel Capaz de Ifni. En el año 1938, y como consecuencia del intento español por dominar el interior del territorio del Sahara, el entonces capitán Antonio de Oro Pulido llegó a Aaiun. El fuerte establecido por el citado militar, junto a un cobertizo construido con anterioridad por Moian, miembro de la tribu de los Izarguien, fueron las dos primeras edificaciones de la que pasado los años fue capital de la provincia española del Sahara Occidental. En esta nueva etapa de la colonización del Sahara representó un papel fundamental el interés de Francia por conseguir que el territorio bajo jurisdicción española no sirviera de "santuario" a los grupos de saharauis que venían oponiéndose por las armas a la presencia colonial francesa en el noroeste africano.

Esta extensión de la presencia española supuso el inicio de un proceso que cambió por completo la configuración social y las relaciones económicas hasta entonces vigentes en el Sahara. Del nomadeo se pasaría progresivamente, aunque de forma lenta a la sedentarización de los saharauis, y así lo refleja el censo del año 1974, donde el 82% de la población indígena se encuentra establecida de forma fija en distintos núcleos urbanos. En resumen, tal y como señala Emilio Ontañon, "España no se interesó realmente por el Sahara hasta el año 1934, momento en el que se producen las expediciones de Galo Bullón y de Oro y sólo a partir de 1938 se inició el desarrollo de Aaiun, tras el asentamiento en la margen izquierda de la Saguia el Hamra de Antonio de Oro, por entonces Gobernador de la zona, junto a sus hombres".

Se inició en esos momentos el más importante intento de sedentarización de la población saharaui. Desde los primeros momentos el Aaiun no sólo será un puesto militar de importancia, también se establecerán pequeños comercios y centros administrativos, al tiempo que "se alumbraron fuentes en una y otra margen de la Saguia el Hamra, y se iniciaron los cultivos, tanto por los organismos oficiales, de un modo experimental y de enseñanza, como por los naturales del país que tuviesen conocimientos agrícolas, a los que se les distribuyeron parcelas" . Seis años después de la ocupación por Antonio de Oro del Aaiun, y siguiendo el relato de Galo Bullón, la ciudad contaba ya con "importantes almacenes de sociedades al por mayor, barrio comercial, plazas amplias, calles espaciosas... , escuelas españolas, escuela de Artes y Oficios, hospital, cómodas viviendas y una población indígena que se ha sedentarizado y edifica por su cuenta viviendas para sí y para alquiler, que labra tierras, posee huertas a las que aplica la enseñanza que se les da en nuestra pequeña granja de experimentación, en donde hay instalados además gallineros, vaquería, porquerizas, etc.". Como vemos, la sociedad indígena progresivamente se iba incorporando al nuevo sistema económico que imponía la presencia de los españoles en sus territorios, bien mediante su dedicación a un naciente negocio inmobiliario o con su especialización en actividades agrícolas, sistema en el que algunos veían la posibilidad de huir del modo de vida nómada, siempre sujeto a las difíciles condiciones del Sahara.

El interés español por la explotación de las más que probables riquezas del mineras del Sahara originó el inicio de una serie de expediciones científicas, que comenzaron en el año 1945, si bien hubo un paréntesis en estas exploraciones en los años 1957 y 1958, como consecuencia de la guerra que tuvo lugar en esos años entre el ejército español y las Bandas Armadas de Liberación (B.A.L.) y diferentes grupos saharauis.

Fin de la colonia

Tras su independencia, Marruecos reclamó el territorio del Sáhara Occidental como propio. En 1967, la ONU recomendó la descolonización del territorio en tanto que poco después, Mauritania también se sumó a las reclamaciones territoriales marroquíes.

Entre tanto, comienza la agitación nacionalista en el Sáhara Occidental. En 1968 se crea el Movimiento de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro bajo el liderazgo de Sidi Brahim Bassiri. La represión de un brote nacionalista en El Aaiún, el 17 de junio de 1970 concluye con 40 muertos y cientos de detenidos. Bassiri es arrestado y nunca se volvió a saber de él. Probablemente las fuerzas de seguridad españolas le asesinaron poco tiempo después de su arresto. Poco después, en 10 de mayo de 1973, se crea el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro), que comienza la lucha armada contra España. Su primera acción tiene lugar el 20 de mayo de ese año. Los choques armados se sucederían durante los siguientes meses.

En 1974, España anuncia sus planes para conceder mayor autonomía a los saharauis y para celebrar un referendum durante la primavera de 1975. Marruecos se opuso al proyecto español, en tanto que la ONU forzó a España a suspender el referendum y a acudir al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. En septiembre de 1975 se emitió el dictamen que, sin embargo, no clarificó qué debía hacerse (condena las pretensiones de Mauritania y Marruecos sobre el Sáhara Occidental pero tampoco reconoce el derecho a la autodeterminación de la zona). La situación se fue deteriorando hasta que el rey Hassán II de Marruecos organizó la llamada Marcha Verde (16 de octubre de 1975). Mientras tanto, la administración española organiza la Operación Golondrina, una operación para evacuar a los españoles del territorio. Se llevarían hasta los cadáveres de los cementerio. El 6 de noviembre de 1975, unos 300.000 marroquíes desarmados concentrados en la ciudad marroquí de Tarfaya, cerca de la frontera, se internan en el Sáhara Occidental. Poco antes (31 de octubre), tropas marroquiés habían cruzado la frontera noroeste del Sáhara Occidental y enfrentado a tropas del Polisario.

En este clima de tensión, agravado por la agonía del dictador Franco en España, Marruecos, Mauritania y España firman en Madrid (14 de noviembre de 1975) un acuerdo por el que España se comprometía a poner fin a su presencia en el Sáhara el 28 de febrero de 1976 y a compartir hasta entonces la administración del territorio del Sáhara Occidental con Mauritania y a Marruecos. Este acuerdo contó con la oposición frontal de Argelia y del Frente Polisario. Ante la presión de la Marcha Verde, las guarniciones españolas se habían retirado a El Aaiún, Smara y Villa Cisneros.

Tropas mauritanas y marroquíes empiezan a ocupar las ciudades del Sáhara Occidental (Smara, 27 de noviembre; El Aaiún, 11 de diciembre; La Güera, 20 de diciembre; Dajla, 9 de enero). Los saharauis empiezan a abandonar las ciudades (noviembre 1975-febrero 1976) para instalarse en el desierto. Tras los bombardeos marroquíes de los campos, finalmente terminarían en campos de refugiados en Argelia.

El 26 de febrero de 1976, los últimos soldados españoles abandonaban el Sáhara Occidental. Aquella misma noche, cuando las tropas marroquíes ya habían estrado en el territorio, el Frente Polisario proclamaba la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El 14 de abril, Mauritania y Marruecos firmaban un acuerdo en Rabat por el que se repartían el país: los dos tercios más al norte para Marruecos y el tercio restante para Mauritania.

Las guerrillas del Polisario, con base en Argelia, lanzaron, entre 1976 y 1978, continuos ataques contra las tropas marroquíes y mauritanas en el Sahara Occidental (llegan a atacar la capital de Mauritania). Consecuendia de esta guerra de desgaste, Mauritania renunció a sus pretensiones territoriales en el Sáhara y en 1979 firmó la paz con el Frente Polisario (Acuerdo de Argel). Sin embargo, su lugar es ocupado por Marruecos, que proclama su soberanía sobre la totalidad del territorio del Sáhara Occidental.

Es después del abandono de Mauritania que la RASD consigue su mayor reconocimiento internacional. Admitida formalmente en la Organización para la Unidad Africana (OUA) en 1982, consigue estatus de pleno derecho en 1984 (lo que origina el abandono de ésta por parte de Marruecos). En 1985 ya había sido reconocida oficialmente por 61 países. Ese año, las Naciones Unidas instan a una negociación entre las partes y a la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental con la retirada previa de las tropas marroquíes.

Sin embargo, sobre el terreno, las operaciones militares empiezan a torcerse para el Frente Polisario, con la construcción por Marruecos de una línea defensiva en pleno desierto. En agosto de 1980, Marruecos comienza la construcción del muro, el cual divide el territorio del Sahara Occidental de norte a sur. Terminado en abril de 1987, mide 2.720 kilómetros, protegiendo los yacimientos de fosfatos de Bucraa, El Aaiún y Smara.

Finalmente, en agosto de 1988, Marruecos y el Frente Polisario dan su visto bueno a un plan de paz elaborado por la ONU y la OUA que planea el alto el fuego y el control del territorio del Sáhara por una misión de las Naciones Unidas, la cual prepararía la celebración de un referéndum sobre el futuro del territorio.

Las conversaciones comienzan en 1989, pero pronto surgen las discrepancias, especialmente debido a discrepancias sobre el censo que debía usarse en la consulta. El Frente Polisario sostiene que la base del censo debería ser el censo español de 1974, en tanto que Marruecos sostiene que el referéndum debe contemplar a los actuales pobladores del territorio. De esta forma, el referéndum se fue aplazando. El 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su resolución 690, decidió establecer la misión para el referéndum (MINURSO, Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que se despliega en el territorio ese mismo año, cuyo objetivo es, además de preparar la consulta, supervisar el alto el fuego. Aunque la consulta está prevista para 1992, ésta no se produce debido a las discrepancias sobre el censo. La década de los noventa trascurre entre intentos de elaborar un censo para el referendum, entre continuas discrepancias entre ambas partes. Entre tanto, Hassán II de Marruecos decreta la división del Sáhara Occidental en provincias, equivalentes a las marroquíes. En 1999 se publica el primer censo electoral (con más de 86.000 votantes). Sin embargo, la situación sigue estancada.

En enero de 2000 se completó el nuevo censo, pero de nuevo los desacuerdos entre Marruecos y el Frente Polisario impiden la la celebración del referéndum. Ese año, Marruecos expresa su intención de negociar con el Frente Polisario la concesión de cierta autonomía al Sáhara Occidental, pero cerrando la puerta a cualquier referéndum. En enero de 2003, el enviado especial de la ONU, el antiguo secretario de estado estadounidense, James Baker, se entrevistó con representantes de ambas partes proponiéndoles una programa (Plan Baker II) que incluía una amplia autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos como fase previa a la celebración de un referéndum sobre el estatus final del territorio en un plazo de cuatro años. Tanto Marruecos como el Polisario rechazaron la propuesta en marzo. No obstante, el Frente Polisario cambió de opinión en julio, aceptando el plan. No así Marruecos, que seguía manteniendo la marroquinidad del Sahara y su rechazo a la opción de la independencia. Para favorecer su aceptación, se aceptó incluir la posibilidad de una amplia autonomía dentro de las opciones del referéndum. El mandato de la MINURSO se prolongó (en la resolución 1570 de 28 de octubre de 2004, el Consejo de Seguridad extendío el mandato de MINURSO hasta el 30 de abril de 2005), pero hasta el momento no se ha llegado a ninguna solución ni, por descontado, a la celebración de ninguna consulta. Mientras tanto, los refugiados saharauis siguen en el desierto argelino, fundamentalmente en los campos de refugiados de Tinduf.



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